sábado, 13 de marzo de 2010

Full time

Mi novio imaginario esta enojado. Dice que hago muchas cosas y no le doy bolilla. Dice que si sigo así, voy a terminar internada y encima va a tener que bancarse horarios de visita para verme. Dice que tengo que relajarme un poco y no tomarme todo tan en serio.

Mientras tanto, en mi trabajo todo es locura, me ofrecieron uno nuevo y tengo que anotarme en las materias facultativas. Duermo poco, casi no salgo y apenas veo a mis amistades.

Voy a contramano, y lo entiendo. Mientras el mundo recién empieza a activarse, yo estoy esperando que las cosas se acomoden para tomarme un descanso. Me parece que es hora de comprender que eso no va a suceder.

¡Que ganas de tomarme un año sabático! Bueno, tal vez no tanto tiempo... ¡tengo tantas cosas que hacer!

jueves, 11 de marzo de 2010

Poco, poquito, nada

"Yo no se cómo empezó, sólo sé que sucedió", canta Ricky Martin y hoy saco la frase de contexto y la hago propia. ¿En qué momento me convertí en una persona tan insegura? ¿Fue sucediendo de a poco y sin hacerse notar o hubo un hecho clave que me convirtió en esta persona tan susceptible a comentarios ajenos?

Y, ¿En quién recaería la culpa si fuera a terapia? No digan que en mí, porque eso no es psicología, sino metafísica. Mi madre hoy culpó al primer hombre que me rompió el corazón, allá por jardín de infantes... Puede ser, aunque creo que sólo quiso quitarse responsabilidades.

Por lo pronto, me resulta increíble cuánto me cuesta defenderme y qué fácil me resulta saltar en defensa de otros. Hacer entender que sé lo que hago o que soy capaz de aprenderlo rápidamente, que vale la pena quererme o que mi opinión tiene fundamentos válidos y coherentes, me resulta imposible cuando fueron puestos a prueba.

No me gusta tener que defenderme. No me siento cómoda con la competencia ni con las evaluaciones. Soy lo que soy. Soy como soy. Y punto.

Y en medio de la crisis, mi novio imaginario vino a consolarme. Y yo sólo podía pensar en terminar lo que estaba haciendo, evitar que las lágrimas cayeran sobre el teclado y aguantarme las ganas de hacer catarsis con la única persona a la que no le interesan mis asuntos.

¿Porqué siempre te busco a vos en esos momentos si nunca estás?

El tiempo pasa

Toqué fondo y ahora lo sé. Traté de negarlo varias veces, pero ya es muy evidente. En el momento que me encontré intentando enmascarar mis pestañas mientras el colectivo transitaba una empedrada con más curvas que María Eugenia Ritó, no me quedó otra que admitirlo: soy impuntual.

Si escucho el despertador, lo apago. Si estoy despierta, me cuelgo con televisión, computadora o libro. Si tengo que bañarme, entro tarde a la ducha. Sea como sea, siempre me las arreglo para llegar 5 o 10 minutos más tarde de lo acordado (eso sí, ¡con aviso!).

Me pongo a pensar y creo que la única persona que hasta ahora no me ha tenido que esperar es mi novio imaginario. Aunque sé muy bien que es sólo cuestión de tiempo...

miércoles, 3 de marzo de 2010

La curiosidad mató al gato

Tengo dos hermanos mayores, ambos oficialmente solteros. Me pregunto si ellos también tendrán novias imaginarias. Si es así, me pregunto si este trío de cuñados imaginarios se conoce entre sí.

No entiendo nada de física cuántica, pero creo que habla de realidades paralelas, ¿no?

Me pregunto qué hacemos mi novio imaginario y yo en esas otras realidades. ¿Seré ahí yo la imaginaria y él el de carne y hueso?

lunes, 1 de marzo de 2010

Factor 60

Un par de años atrás un jóven se compadecía de la piel sensible de una de mis amigas que, según él, no soportaba el agua del mar. Nosotras aún hoy nos reímos de su inocencia. Cada uno de los poros de las piernas de mi amiga habían reaccionado violenta e irasciblemente a la acción de la maquinita de afeitar.

Anoche recordé ese momento y por primera vez no me reí. Nunca me había sucedido antes, pero mientras me bañaba y quitaba esos no tan bellos vellos de mis extremidades inferiores, la sensibilidad de mi piel se hizo presente.

¿La falta de sol puede debilitar la dermis? Mi cuerpo no recibe luz natural desde aquel verano y mi pierna nunca sufrió tantos cortes en su vida. No importó el delicado cuidado que puse luego del primer y segundo corte.

Quise consultarlo con mi novio imaginario, pero desistí. Seguro se me ríe en la cara y ya demasiado duelen las piernas como para que también lastimen mi orgullo.

sábado, 27 de febrero de 2010

Listos, preparados...

Evidentemente soy de reacción lenta. Parece que recién ahora mi cabeza decodificó eso de "año nuevo, vida nueva". Digo, porque sino no sé cómo explicar lo que se viene en marzo.

El viernes pedí turno con la dentista, segunda consulta con la ginecóloga, y para hacer la ecografía que dejé olvidada. El lunes trataré de anotarme en el gimnasio que está cerca de casa. Quiero pilates. Incluso estoy pensando pedir turno con una nutricionista, para mejorar mi alimentación.

Psicólogo no me hace falta. Excepto mis trastornos obsesivo compulsivos, mi novio imaginario y mis traumas de todos los días, ¡estoy re bien!

viernes, 26 de febrero de 2010

Gustos son gustos

Los nerds me resultan atractivos. Hombres tímidos, algo debiluchos físicamente, desgarbados. Si tiene anteojos, es amor a primera vista. Si, encima, anda por la calle con un libro en la mano o la funda de algún instrumento... ¡irresistible!

Sin embargo, mi novio imaginario nunca tiene ese estilo. Es más bien musculoso, o al menos algo fornido. Tiene una actitud más canchera, sociable y, obviamente, es muy lindo. Es el típico chico que cualquier mujer envidiaría.

Entonces, ¿en qué quedamos? Una vez más, no me entiendo.
Y... esta vez, ¿el punto a favor para quién sería?