viernes, 12 de febrero de 2010

Sin el pan y sin la torta

Entre comerciantes codiciosos y medios de comunicación, que ya no le ven el atractivo a incentivar el consumo de pastelitos el 25 de Mayo, se han empecinado en hacer del 14 de febrero un día festivo incluido en las agendas y billeteras.

Asimismo, surgió pegadito al día de los enamorados, el día del soltero, producto del cansancio de los eternos solitarios y con la clara intención de democratizar el mes de febrero.

Ahora bien, ¿Qué debería festejar yo? Técnicamente soy soltera, pero festejar el 13 de febrero sería negar la existencia de mi novio imaginario. Por otra parte, sería hipócrita de mi parte hacer planes para el día siguiente. Además, ¿Qué podríamos hacer? Cine y reservas para cenar... para uno. Y mejor ni pensar cómo me verán mis vecinos de mesa cuando mi novio imaginario y yo nos pongamos a charlar.

Mi opción favorita, claro está, es limitarme a actuar según lo establece mi ideología Anti-Todo e ignorar esta fecha, como tantas otras.

martes, 9 de febrero de 2010

And the winner is...

Ahora que se vienen los Oscar y mi novio imaginario y yo estamos nominados, no paramos de dar entrevistas. Obvio que por separado. No queremos que nuestra vida personal se mezcle con la profesional.

Cuando tenemos tiempo, practicamos el momento de la premiación. Cara de sorpresa, beso efusivo o abrazo desesperado. A veces, ambos. Discurso de agradecimiento, entre nerviosismo y manos temblorosas, el premio en alza y bajar del escenario.

Mi parte favorita es la espera del resultado. Tomados fuertemente de la mano, tratando de disimular la tensión. La de él, en cambio, son los cameos que nos agarran desprevenidos mientras nos reímos o me está hablando en secreto. Dice que es por la espontaneidad que reflejan, pero estoy segura que es sólo su parte frívola asomándose.

No me molesta. ¿Quién dijo que un novio imaginario no puede ser superficial de vez en cuando?

domingo, 7 de febrero de 2010

Cenicero bipolar

Durante unos cuantos años creí estar enamorada de un amigo, pero nunca se lo dije. Hablábamos casi todo el día, de cualquier tema, con la mayor de las confianzas (excepto mis sentimientos hacia él, claro está). Pero el tiempo pasó, y lo que sentía por él, fue disminuyendo hasta casi desaparecer.

Actualmente nos seguimos hablando, aunque mucho menos que antes. Sin embargo, las conversaciones más interesantes que tenemos son las que suceden en mi cabeza. Sobre ningún tema especial. A veces le cuento algo que hice o estoy haciendo, o algún suceso que sé que es de su interés, e imagino su respuesta. Son charlas puramente amistosas, sin segundas intenciones.

Sin embargo, y a pesar de que se lo expliqué en numerosas ocasiones, mi novio imaginario insiste en que hay algo que no estoy queriendo admitir y se disfraza de mi amigo para demostrarme que es cierto cuando dicen que donde hubo fuego...

sábado, 6 de febrero de 2010

Agua en Buenos Aires

A veces, mi novio imaginario parece haber sido creado justo para mi. Coincidimos en gustos y costumbres y nos diferenciamos justo en las cosas que resultan divertidas aprender de otros.

Otras veces, en cambio, parece ser la invención de mi peor enemigo. Me contradice en cosas que para mi son una obvia verdad y se ofusca justo cuando yo estoy en mi mejor momento. Por suerte, estos casos son la excepción y no la regla.

Ante estos días de lluvia, siento que los astros se alinearon para darme un poco de satisfacción climatológica y me opongo rotúndamente a los que utilizan la expresión "¡qué feo día!". A pesar de la molesta humedad y lo incómodo que termina resultando salir de casa, amo las tormentas, con muchos rayos y centellas.

Mi novio imaginario, por su parte, a veces las detesta y se pone insoportáblemente quejoso. Como no me gusta pelear con él, lo dejo descargarse y cuando hace una pausa le doy un beso en la mejilla para calmarlo. Pero si con eso no termina, lo despido hasta mañana y me voy a otro lado.

viernes, 5 de febrero de 2010

Libre como el viento

¡Lo que me faltaba! Mi novio imaginario está celoso y ofendido porque dice que estoy siempre ocupada y que el poco tiempo libre que tengo lo ocupo en cualquier cosa, menos en él.

Probablemente tenga razón, pero justo él, no se puede quejar. Yo soy celosa, pero no hago escenas, y a él, le doy muchísima libertad. De hecho, casi nunca sé a dónde va o qué hace cuando no está conmigo y no le digo ni una palabra.

lunes, 1 de febrero de 2010

22, el loco

Siempre me jacté de ser una persona tolerante y paciente, a veces incluso en demasía. Sin embargo, este fin de semana me tragué el carácter de Jacobo Winograd y no dejé pasar una.

A quien estaba comportándose de manera vergonzosa en un lugar público, lo dejé sin decir una palabra. Así de sencillo, como nunca en mi vida, di media vuelta y me fui. ¡Claro! ¡Después me di cuenta que no sabía donde estaba, ni tenía plata para un colectivo! Aun así, no volví.

Más tarde, ante la insistencia de otra persona por entrometerse donde no debía, reaccioné de manera tajante y no dejé lugar a objeciones.

...menos mal que mi novio imaginario no se animó a aparecer, sino, seguramente el también cobraba.

viernes, 29 de enero de 2010

Arde la ciudad

El calor y yo no nos llevamos bien. Yo lo sufro y a él parece no importarle. Prefiero infinitamente el invierno, pero no viene al caso.

Sin embargo, ante sensaciones térmicas como estas, es imposible negar que tener un novio imaginario es lo más conveniente. Un abrazo de mi novio imaginario no me da calor. Tampoco sus caricias o caminar de la mano.

Sin aire acondicionado y dormir haciendo cucharita... ¡¿estás loco?!

Una vez más, punto para el imaginario.